Han pasado unos cuantos meses desde mi ultimo post en el blog, ocho largos meses de inactividad. No era esa mi intención sino todo al contrario, mi ilusión era seguir compartiendo mis experiencias con la enfermedad de Stargardt, sin embargo he podido comprobar que aunque una se organicé y se planifiqué a veces es el propio entorno el que te obliga a cambiar el rumbo de lo que una desea hacer.
El parón involuntario fue la consecuencia de un hecho inesperable:  en diciembre del año pasado a mi y a mis compañeras de trabajo nos comunicaron que se convocaban las oposiciones de las plazas que estábamos ocupando en la escuela. La noticia nos dejo a todas “heladas” y sin desearlo me mentalicé que durante los siguientes meses tendría que transformarme en ermitaña y decir adiós a ciertas “cositas”: escribir en el blog, comer con los amig@s, ir al gimnasio,… para pasar a destinar todo el tiempo que me fuera posible a leer, resumir y estudiar. Ya que si no lo hacia, podía perder mi querido trabajo que tanto me agrada.
 
Estudiar con baja visión
Y toda esta introducción para contaros como fue mi experiencia de estudio padeciendo la enfermedad de Stargardt. Ya sabéis que esta enfermedad nos provoca baja visión, nos cuesta leer, distinguir las caras o los colores, entre otras cosas. Así que no fue una labor nada fácil.
Lo primero que quise hacer es comprarme los libros del posible temario. En el mercado existen distintas editoriales (MAD, CEP, ADAMS,…) especializadas en la publicación de libros destinados a la preparación de las oposiciones.  En mi caso ya hace bastantes años que leo en soporte digital, tengo un Kindel paper White, que es una maravilla de ebook.  Aunque por sorpresa mía en ninguna librería virtual pude encontrar los libros en versión digital. Y doy mi palabra que busqué, rebusqué y nada de nada. ¡No logro entenderlo!, me pregunto el porqué de su inexistencia, pienso que actualmente existe un mercado creciente de usuarios de libros digitales, sea por necesidad o por practicidad. He de decir por experiencia que es relativamente fácil encontrar y comparar los libros digitales de las ultimas novedades o los bestsellers, no obstante es difícil encontrar de temáticas  menos comerciales. Supongo que las empresas editoriales tendrán sus razones para no editarlos. Así que me vi obligada a comprarlos en versión papel ¡y como no! También me compré una lupa grande de sobre mesa, ya que este tipo de libros suelen tener la letra bastante pequeña, teniendo una letra pequeña suelen ser libros de más de 500 paginas, ¡imaginaros con letra Arial 16 ¡imposible de manejarlos y aún peor: un problema para el medioambiente.
Me propuse leerme y resumir todos los 25 temas utilizando la lupa de sobremesa. No se si habréis utilizando alguna vez una lupa para leer,  la lectura es bastante lenta, debes de ir parando para dejar descansar el ojo, ya os podéis imaginar lo “rápida” que iba leyendo: más o menos un tema a la semana.  Al mismo tiempo que leía hacia los resúmenes a mano y luego los digitalizaba o directamente en el ordenador. De esta manera podía estudiar directamente del ordenador o con la tablet facilitándome la lectura y si se daba el caso los podía imprimir con un tamaño de letra optimo para mi necesidad.
Otro aspecto muy importante que quiero destacar, porque me ayudó muchísimo en la preparación para los exámenes, fue el poder compartir con algunas compañeras de la escuela las dudas que iban saliendo durante los días de estudio o los momentos de estudio en la biblioteca que nos servían para intercambiar conocimientos o para charlar y rebajar el agobio generado por los inminentes exámenes. Éramos conscientes que nos podíamos sostener y acompañar las unas con las otras.
 
Una vez ha pasado…
Analizo lo ocurrido y me doy cuenta que el esfuerzo, la constancia, el saber compartir y la dedicación han dado buenos resultados. He aprobado y estoy feliz y satisfecha de cómo ha ido todo el proceso, pero también estoy triste porque en todo proceso de selección existe la posibilidad de que alguien se quede por el camino, y en nuestro caso así ha sido. A estas personas les deseo toda la buena suerte, estoy convencida que pronto encontraran otro lugar donde poder mostrar sus buenas cualidades como docentes. También deseo que las personas con baja visión tengan las mismas facilidades que las personas que no padecen ninguna discapacidad.  
Una vez terminado el proceso y habiendo empezado ya a trabajar vuelvo a recuperar mis rutinas, mi vida. Vuelvo a dedicarle tiempo a la familia, a los amig@s y a compartir mis vivencias con la enfermedad de Stargardt y con la fotografía.
 
Gracias
A toda la gente que se haya podido cruzado conmigo y me haya dado ánimos o ofrecido su ayuda, gracias a mi familia y amigos por su paciencia y comprensión cuando el malhumor y los nervios se hacia evidentes en mi. Gracias sois tod@s «molt bona gent».