Estar de vacaciones es fantástico. Por unos días abandono el trajín de las rutinas y de los horarios. Para conectarme en “modo reposo”. Ya son más de cinco años que en Agosto nos instalamos en un pequeño pueblo de la costa almeriense. Un lugar tranquilo y lleno de encanto. Dónde puedo relajarme y disfrutar del entorno junto con mi familia y amigos. Y al mismo tiempo practicar mi gran afición: la fotografía. Después de todos estos años todavía me sorprende…