¿Sabéis de alguien que no tenga teléfono móvil?  Yo creo que podría contar con una sola mano las personas que conozco que no tienen móvil, y seguramente que todavía me sobrarían algunos dedos. Somos muchos los que salimos de casa con el móvil encima  y si nos damos cuenta de que nos lo hemos olvidado somos capaces de hacer las mil y una hazañas para volverlo a buscar, ¿por qué este interés? Pues porque actualmente los teléfonos móviles nos ofrecen una gran cantidad de funciones que los convierten en unos objetos muy codiciables. Y cuantas más funciones hace nuestro teléfono móvil más lo usamos, en España el uso del teléfono móvil ronda sobre las dos horas y media diarias. Así pues, el teléfono móvil se ha convertido en un elemento indispensable dentro de nuestras vidas, lo podemos utilizar para despertarnos, para consultar la hora, para hacer fotos o videos, para escuchar música, para ver la televisión, para estar informados de la actualidad (noticias, tiempo,…), para jugar, para hallar información sobre viajes, trafico o mapas, para hacer la compra, para administrar la agenda o las citas, para leer, para trabajar, para buscar información en internet, para, para, para,… y así hasta el infinito y más allá. Cada uno de nosotros le saca un rendimiento diferente en función de nuestras necesidades, yo lo uso para…

 

… hacer fotografías

Yo soy de las que abuso un poquito del móvil ¡qué se le va hacer, soy consciente de ello! pero para mi es una herramienta muy útil porque entre muchas otras cosas me ayuda a ver con claridad. Con esto quiero decir que lo uso para hacer fotografías que las suelo llamar: fotografías de un solo uso, porque su función principal es la de ayudarme a ver lo que esta escrito en un panel informativo y que debido a mi baja visión no llego a leer con claridad. He de decir que esta situación es muy recurrente en mi día a día, os pongo un ejemplo: voy de visita a Barcelona y tengo de coger el autobús, claro esta que no me se de memoria los recorridos ni los números de los autobuses de la ciudad, así que cuando llego a la  parada de autobuses lo primero que hago es sacar el teléfono móvil para sacar unas fotografías de un solo uso a los paneles informativos que informan de los diferentes recorridos y de los números de los autobuses, para poder leer bien y escoger el que mejor se adapte a mis intereses. Cuando ya se el número del autobús que tengo de coger, surge otro inconveniente, no veo el número del autobús cuando este se acerca a la parada, y vuelvo a sacar el móvil para hacer una segunda fotografía de un solo uso para saber si es o no el autobús que debo de subirme. A mi esta estrategia me funciona y me permite moverme por distintos sitios, sola o con mis hijos, con plena libertad y sin ninguna dificultad. Por eso la he querido compartir para ayudar a otras personas que se encuentran en mi misma situación, pero es bien cierto que se puede aplicar en otras muchas situaciones de nuestra vida cotidiana: para leer un prospecto de un medicamento o unas instrucciones de uso de un utensilio de cocina o una fecha de caducidad o la composición de un determinado alimento o los horarios de los trenes,…